jueves, 5 de mayo de 2016

Terremoto Ecuador

Del caos a la urgencia. Dos días después del terremoto de 7,8 en la escala de Richter que sacudió la costa norte ecuatoriana, la cifra de muertos aumenta considerablemente. La última elevaba a 413 el número de fallecidos, aunque se prevé que siga creciendo con el paso de las horas mientras prosigue la búsqueda de supervivientes y cadáveres entre los escombros. Lo más inminente para las autoridades es localizar a las personas desaparecidas y atender las primeras necesidades de los damnificados.
Las muestras de solidaridad de las primeras 24 horas dan paso a los envíos y primeras recepciones de ayuda en forma de equipos de rescate y productos de primera necesidad. La Unión Europea ha desbloqueado un millón de euros de ayuda urgente para asistir a las víctimas. Desde el momento del terremoto se han registrado 230 réplicas con magnitudes que van de los 3,5 a 6,1 en la escala de Richter. El Gobierno ecuatoriano calcula que se necesitarán miles de millones de dólares para afrontar la reconstrucción de las zonas dañadas. Durante una visita a la localidad de Pedernales, gravemente afectada por el terremoto, el presidente, Rafael Correa, ha afirmado que estas tareas "llevarán meses y años y costarán cientos de millones, y probablemente miles de millones".
Aunque no hay cifra oficial de personas afectadas, Cruz Roja calcula que entre 70.000 y 100.000 personas requerirán algún tipo de asistencia y entre 3.000 y 5.000 requieren alojamiento de emergencia. Más de 800 voluntarios y personal de la Cruz Roja Ecuatoriana están llevando a cabo operaciones de búsqueda, rescate y evacuación en las comunidades afectadas, además de brindar servicios de ambulancia, primeros auxilios y atención sanitaria y psicosocial. La previsión es que las mayores necesidades sean de acceso a artículos de primera necesidad, agua potable, saneamiento, alojamiento y alimentos.
Con cuentagotas se empieza a tener también más información sobre los fallecidos. La Fiscalía publicó este lunes un listado con 301 nombres de personas muertas, identificadas y cuyos cuerpos han sido entregados a los familiares. Los otros 49 cadáveres ya localizados se acumulan a la espera de identificación y se desconoce aún la cifra de personas que permanecen atrapadas entre hierros desvencijados, bloques de cemento y paredes derruidas. La última cifra de desaparecidos, ofrecida por el Ministerio de Interior, es del domingo por la noche y asciende a 150.
Las tareas de rescate, complicadas desde el primer momento por los daños en las carreteras y la dificultad de movilizar maquinaria pesada y personal especializado, no dan abasto para cubrir todas las zonas afectadas. En Manabí, la provincia más golpeada, se han identificado 87 cadáveres en Manta, 76 en Pedernales, 10 en Bahía de Caráquez y 22 en Canoa. Pero nada se ha dicho sobre Portoviejo, la capital provincial, donde las imágenes de destrucción están en cada esquina. Ni sobre poblaciones más pequeñas como Chone, Calceta, Santa Ana, Jama, San Pablo de Manta, San Vicente o Babahoyo (en Los Ríos, otra provincia).

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